La preparación es una tendencia, no un veredicto. La VFC, la frecuencia cardiaca en reposo y el sueño sirven cuando comparas hoy con tu propia referencia reciente, no con nadie más ni con un número suelto. Dos o tres señales apuntando en la misma dirección son una señal. Una sola es ruido.
Qué significan las tres señales habituales
La variabilidad de la frecuencia cardiaca (VFC) refleja el equilibrio de tu sistema nervioso autónomo. Oscila mucho de un día a otro, y por eso una lectura suelta apenas significa nada mientras que una media de siete días sí sirve.
La frecuencia cardiaca en reposo se mueve más despacio y es más fiable. Una subida de varias pulsaciones sobre tu propia referencia, mantenida más de un día, suele significar algo.
El sueño es el que más se subestima. Cuenta la duración, pero también la regularidad: acostarse a horas muy dispares cuesta más de lo que la gente supone.
Ninguna de estas es una puntuación de forma, y ninguna dice nada sobre tu salud. Describen cómo está encajando tu cuerpo la carga que le has puesto.
Por qué te comparas solo contigo mismo
Los valores absolutos de VFC varían enormemente entre personas: edad, genética, método de medición y hora del día. Un número que sería alarmante en un ciclista es del todo normal en otro.
Lo que informa es la desviación respecto a tu propia referencia reciente, medida igual y a la misma hora. Ahí está también la trampa práctica: una medición tomada a otra hora, o después de otra noche, no es comparable con la de ayer.
Las señales que ganan a cualquier puntuación
Antes de mirar un número, comprueba tres cosas que ya sabes:
- Motivación. No apetecer una vez es normal. No apetecer varios días seguidos cuando normalmente sales es información.
- Potencia a igual sensación. Si el esfuerzo que suele ir cómodo te cuesta notablemente más, tu cuerpo te está diciendo algo que el reloj todavía no ha captado.
- Ánimo e irritabilidad. Lo menos medible y a menudo lo más temprano.
Cuando estas tres contradigan un indicador verde en la pantalla, hazles caso a estas tres.
Qué hacer cuando las señales apuntan a la baja
La elección rara vez es entrenar o no entrenar. Casi siempre es: mantener la sesión y bajar la intensidad, mantener la intensidad y recortar el volumen, o cambiar el día duro por uno suave más adelante en la semana.
Mover una sesión dura un día no te cuesta casi nada. Hacerla mal te cuesta esa sesión y los dos días siguientes. El cambio no está reñido.
Y si el patrón se mantiene más de una o dos semanas, o viene con molestias que van más allá del cansancio normal del entrenamiento, eso es asunto de un profesional cualificado y no de una aplicación.
Tus números, explicados en cuanto preguntas.
Lo incómodo es que leer bien estas señales exige el criterio de un entrenador, y la mayoría las lee sola a las seis de la mañana, con un número en la pantalla y sin idea de qué hacer con él.
Peakfy calcula la preparación a partir de tu VFC, tu frecuencia cardiaca en reposo y tu sueño, y luego hace la parte que de verdad ayuda: adapta la sesión de hoy y te explica en lenguaje claro por qué ha cambiado. Cuando te dice que aflojes, puedes preguntarle qué ha visto. Peakfy es una herramienta de entrenamiento basada en ciencia del deporte, no un producto sanitario, y no diagnostica nada.
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